Emergencia, imágenes y cultura comunista


Pontificia Universidad Javeriana
Maestría en Estudios Culturales
Metodología de Investigación
Felipe Esteban León Moreno

Emergencia, imágenes y cultura comunista

< La emergencia >
La irrupción del acontecimiento de la pandemia traza, necesariamente, rumbos y reflexiones para la academia. Invita a ofrecer análisis de lo que sucede, implica revisar aparatos teóricos, acudir a categorías y conceptos que brinden elementos de compresión o, cuando menos, de descripción de aquello que tiene lugar. Allí, se cumple su función, llamémosla así, exterior: decantar los posibles planos de entendimiento, las relaciones y articulaciones éticas, políticas, económicas, estéticas; las estructuras, los sujetos que intervienen, etc. En fin, un sinnúmero de elementos que constituyen cierta “realidad”. En últimas, un ejercicio de construcción de un objeto de investigación, delimitación de un campo, y la consecución de una posible comprensión. La pandemia, entonces, fuerza explicaciones.
Del otro lado, en su dimensión interna, es un campo particular que constituye relaciones y jerarquías, al tiempo que posibilita posiciones, sujetos y recursos. El acontecimiento del COVID-19 le ha afectado, no en la forma de estructuración de pensamiento, sino en su reacción ante la novedad. Por fuerza de las circunstancias, la cotidianidad académica ha sido interpelada, golpeada, y debe transformar su normalidad previa, que parecía tan cómoda y estable para la vida universitaria. Clases presenciales, proyectos de investigación, charlas cara a cara, de pronto se vieron suspendidos por el virus. ¿Cómo reaccionar ante ello?   
En ambos casos, las explicaciones exteriores y las reacciones internas de la academia, pueden pensarse desde la polisemia de la emergencia, término útil para problematizar aquello que está teniendo lugar - ¿qué? -. Antes que nada, lo que emerge, lo que brota o prorrumpe a la superficie, la novedad del virus. Una situación de peligro, un riesgo, que requiere atención inmediata, la pandemia. Un suceso o accidente que sobreviene, la transformación en la práctica de la enseñanza. Una acción que pretende resolver la irrupción con los medios inmediatos a disposición, la vida confinada y la interacción virtual.
Todas las definiciones anteriores comparten un elemento común subyacente: un hacer humano consciente, en reacción o respuesta a algo ajeno que sucede, sin que se tenga control. Así, la emergencia invita a un ejercicio reflexivo importante, pensar por fuera o más allá de lo viejo, sin rechazar lo existente, reconociendo la insuficiencia para dar cuenta de lo que llega. La emergencia es incómoda para el pensamiento pasivo, por la inmediatez que comporta.

< Antes de la emergencia >
La investigación, en su apuesta original, buscaba acercarse a la cultura y subjetividades políticas de militantes izquierdistas jóvenes, en concreto de la Juventud Comunista Colombiana, JUCO. La indagación profundizaría la relación del individuo con su entorno en tres dimensiones, frente a sí mismo, frente a la colectividad política y frente al mundo. Ya que identificarse y hacer parte de un proyecto político implica una reconfiguración de la trayectoria personal en sus aspectos público y privado (Alvarado, Borelli, & Vommaro, 2012), más aún, tratándose de un proyecto radical y disruptivo frente al presente capitalista.
Tanto así que involucra una ideología, unas prácticas, saberes, objetos, un capital militante que reconfigura relaciones personales, espacios, horarios (Poupeau, 2007), en general, el cómo se habita el mundo. También, reconocerse parte de una tradición con referentes internacionales y nacional, ligados a un pasado de lucha. Implica afectos, deseos, frustraciones, relaciones intersubjetivas, en algunos casos, rupturas familiares. Es, en síntesis, una interpelación total a la persona en su vida, pensamientos y expectativa de futuro, incluso en su identidad, asumirse un sujeto de clase, acaso proletario y revolucionario (Thompson, 1991).
Las investigaciones sobre militancias izquierdistas han señalado la existencia de unas formas o arquetipos hegemónicos, cuyo valor modélico, basado en el sacrificio, incide en la forma en que el individuo se relaciona con el grupo (Urtubia, 2016). Quien entrega su vida suele ser recordado como un ejemplo. De allí, la resistencia como valor deseable. Por el contrario, quien se aparta o retira del proyecto, suele entenderse como traición, al punto, de advertir ciertos abandonos como positivos.  
En lo metodológico, estas reflexiones han preferido las etnografías y entrevistas para aproximarse a las organizaciones y sus militantes (Aiziczon, 2018), por su capacidad de dar cuenta de la clásica distinción antropológica entre lo que las personas dicen que hacen y lo que efectivamente hacen. Por lo que este ejercicio de clase pretendía ser tal, una primera aproximación a lo que será el proyecto de tesis, para ir generando acercamientos e impresiones del futuro trabajo de campo. Sin embargo, la explosión de la pandemia forzó perspectivas alternativas para entender la militancia juvenil comunista.   

< Imágenes comunistas >
En lo que sigue, propondré desde las metodologías de análisis visual posibles acercamientos a imágenes de la Juventud Comunista de la ciudad de Bogotá, una de las posibles aproximaciones a la organización desde la distancia del confinamiento. Fueron tomadas de su página de Facebook, por lo que, podría decirse, constituyen esfuerzos institucionales por hacer pública su acción política. Serán agrupadas según dos de los enfoques propuestos por Rose (2001). Primero, el de la composición, circunscrito al contenido de la imagen. Segundo, frente a las relaciones sociales que las circunscriben.
El primer congreso de la Juventud Comunista se llevó a cabo en la ciudad de Bogotá en noviembre de 1962, hace casi seis décadas. Su póster de promoción (imagen 1) constaba de letras rojas, color tradicional comunista, sobre un fondo claro.  Como elemento central, tres personas: i) un campesino, alzando un machete, su instrumento de trabajo; ii) un minero, con overol y casco, levantando una pica, y iii) una mujer enarbolando una bandera con la consigna “por la revolución colombiana” y un libro de Lenin. Los tres, una alusión a sus militantes, los pretendidos sujetos jóvenes de la revolución. 
La imagen dos, un póster de conmemoración del primero de mayo, Día internacional de los trabajadores, “combativo y revolucionario. Mantiene los mismos elementos del primero. A saber, una imagen central grande, con letras rojas sobre un fondo claro, casi blanco. Esta vez, el foco de atención es un puño alzado, mostrando un instrumento de trabajo manual, una llave común.
Por su parte, la tercera imagen, la más reciente, publicada con ocasión de las multitudinarias manifestaciones sociales en Latinoamérica a finales del año 2019. Las más visibles tuvieron lugar en Chile, donde sobrepasaron un mes de protestas continuas y tuvieron como resultado la convocatoria a una reforma constitucional. Igual que las anteriores, muestra un fondo claro, grisáceo, que contrasta con letra rojas. De nuevo una bandera ondeando y un puño levantado acompañando la frase “Nuestra América se levanta ¿Qué estamos esperando”?

Los elementos de composición e intencionalidad de la imagen, que incluyen signos, colores, formas, letras, mensajes, se han mantenido desde décadas atrás, por lo que constituyen continuidades visuales que se han transformado hacia medios técnicos y criterios estéticos contemporáneos. Pasar del papel de la litografía del cartel del Congreso fundacional, a ser banners, tuits y stories cuya vocación nunca fue tener un correlato material. Más allá de eso, da cuenta de ciertas pervivencias que se reactualizan permanentemente en la cultura e identidad políticas comunistas. Es el caso del color rojo, como se corroborará en el ejemplo que continúa, o el puño alzado junto a banderas ondeando, como significantes de combatividad.
Estos dos últimos me llaman particularmente la atención porque recuerdan el ejercicio político de la JUCO, la consecución de la lucha por el socialismo, como una cuestión física, corporal, en sentido estricto. Así lo resalta una de las consignas: “hasta la vida misma”. Se trata de una característica que ha sido connatural a los distintos activismos. Sin embargo, volver a ello en época de confinamiento permite entrever aquellos a priori de la política, por ejemplo, su inmediatez, la materialidad y la potencia física que involucran. No significa que estos temas sean novedosos por la pandemia. Ya han sido hondas reflexiones para el feminismo (Butler, 2002)y los activismos Queer (Preciado, 2008), como para el movimiento de prisioneros políticos, donde los grupos izquierdistas han tenido una desafortunada experiencia destacada. Tampoco conlleva a sobre-interpretar que la JUCO, o cualquier organización, asumen posturas capacitistas. Al contrario, hace parte de reflexiones que surgen en medio de la coyuntura, en donde la concreción del sujeto político colectivo a partir de la proximidad de los individuos, la anhelada multitud de Negri (2015), se encuentran en cuestión.   
El segundo ejemplo es la traslación de una imagen de un lugar a otro, de un espacio en que ha sido común, hacia uno ajeno, y la subsecuente incomodidad que genera. Las dos primeras fotografías corresponden a conmemoraciones del primero de mayo, en donde se ven “trapos” (pancartas) alusivos a rostros de figuras destacadas junto a frases y símbolos de la JUCO y el Partido Comunista. Están colgados del tradicional muro del Teatro León de Greiff pintado con el rostro del Che Guevara, de cuya imagen proviene el nombre popular de la plazoleta central de la universidad, la Plaza Che. Ha sido un espacio tradicional de “lucha” y “resistencia” de variopintos movimientos estudiantiles e izquierdistas, de librepensamiento e incluso de enunciación de las insurgencias. Por lo que no resulta extraño que, con ocasión del primero de mayo u otras festividades, sean colgados mensajes de este tipo.


Por su parte, otra fotografía nos muestra un espacio ajeno a las pancartas políticas. Desde el tercer piso del centro comercial Centro Mayor cuelga un trapo con la consigna “Desde la lucha y la movilización organizamos la revolución”. En cuyo centro se identifican, como en la UN, los rostros de Marx y Lenin. La novedad estriba en que ya no se encuentra rodeada de la imagen de un guerrillero, sino de marcas comerciales tradicionales como Speedo o Foto Japón. También, que ondea entre pancartas comerciales de servicios odontológicos. Acaso, la propaganda comunista podría llegar a leerse como una publicidad más entre las ofertas de consumo que ofrece el lugar. Con la diferencia que esta es artesanal, pintada a mano -probablemente en la UN-, mientras que la de Dentisalud, un producto técnico de una
agencia publicitaria. 
El cambio no es menor, pese a que, desde la forma, son objetos similares, pues son trozos de tela con mensajes, estéticas y colores análogos, colgados de un punto alto para ser vistos. Empero, la diferencia es radical, por el doble desplazamiento ejecutado de la plaza universitaria al comercio. Opera, primero, la extracción de la expresión política del entorno en el que es acostumbrada, la ciudad universitaria, hacia un exterior impropio, en el que una opinión política disruptiva tiende a ser rechazada o incluso censurada, más aun, tratándose del comunismo. Paralelamente, en un segundo momento, la inserción dentro de un centro comercial, un espacio dispuesto enteramente alrededor del valor de cambio, en el que la política es suprimida bajo la apariencia de la fluidez del mercado (Harvey, 2013). Allí la esfera de lo público, el ágora, es inexistente, en razón a que es un espacio sometido a reglas de propiedad, que apenas simula libertad en las calles. Las tres imágenes, por consiguiente, son inescindibles de las relaciones sociales que retratan.   

< A modo de cierre: Política y Análisis visual >
Desde la consolidación de los Estudios Visuales como campo interdisciplinar, gran parte de su esfuerzo intelectual se ha dirigido a proponer teorías, conceptos y metodologías para analizar tanto regímenes escópicos como visualidades, en suma, una preocupación por la construcción sociocultural del ver. Me parece relevante para los Estudios Culturales, debido a que permite, primero, observar críticamente su aparato de visión. No se trata de una metáfora. Por el contrario, consiste en una apuesta por desnaturalizar construcciones sociales que condicionan, y acaso determinan, el acto cotidiano del ver. Qué y cómo vemos, qué no, por qué resaltamos o excluimos imágenes son preguntas imprescindibles para la investigación social sobre relaciones políticas y de poder.
Del otro lado, retoman la cuestión de la estética como un aspecto relevante dentro de la crítica cultural (Jameson, 1998). La -ahora clásica- comprensión de Mitchell (2003) de los Estudios Visuales respecto de la producción social de lo visual y la producción visual de lo social, resultan inescindibles para cuestionar la política y lo político en esta investigación. Permiten entender la irrupción de la propuesta comunista en la esfera pública y en la vida individual, ambas constitutivas de su cultura y subjetividad políticas.

Referencias

Aiziczon, F. (2018). Configuraciones militantes contemporáneas. Una propuesta metodológica para pensar el compromiso político. (U. N. Nordeste, Ed.) Dossier de prácticas y discursos, 141-159.
Alvarado, S., Borelli, S., & Vommaro, P. (2012). GT Juventud y prácticas políticas en América Latina: comprensiones y aprendizajes de la relación juventud-política-cultura en América Latina desde una perspectiva investigativa plural. En S. Alvarado, S. Borelli, & P. Vommaro, Jóvenes, políticas y culturas: experiencias, acercamientos y diversidades (págs. 79-101). Buenos Aires: CLACSO.
Butler, J. (2002). Cuerpos que importan. Buenos Aires: Paidós.
Harvey, D. (2013). Ciudades rebeldes. Del derecho de la ciudad a la revoluci6n urbana. Madrid: Akal.
Jameson, F. (1998). El giro cultural. Buenos Aires: Manantial.
Mitchel, W. J. (2003). Mostrando el ver: Una crítica de la cultura visual. Estudios Visuales, 17-40.
Negri, A. (2015). Poder Constituyente. Ensayo sobre las alternativas de la modernidad. Madrid: Traficantes de sueños.
Poupeau, F. (2007). Dominación y movilizaciones. Estudios sociológicos sobre el capital militante y el capital escolar. Córdoba: Ferreyra Editor.
Preciado, B. (2008). Testo Yonki. Espasa: Madrid.
Rose, G. (2001). Visual Methodologies. London: SAGE Publications.
Thompson, E. P. (1991). The making od the engliss working class. London: Penguin.
Urtubia, X. (2016). Hegemonía y cultura política en el Partido Comunista de Chile: la transformación del militante tradicional, 1924-1933. Santiago de Chile: Ariadna Ediciones.




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