Vení, te cuento, cómo es que nos contamos las memorias del conflicto con los saberes de mi pacífico colombiano. En cuerpo de mujeres negras: alabaos y partería, medios para narrar memorias del conflicto armado desde la ciudad.
Vení,
te cuento, cómo es que nos contamos las memorias del conflicto con los saberes
de mi pacífico colombiano. En cuerpo de mujeres negras: alabaos y partería,
medios para narrar memorias del conflicto armado desde la ciudad.
La
ciudad de Bogotá se ha convertido en un escenario en el que confluyen
diferentes actores sociales que huyen del conflicto en el interior del país,
como es el caso de parteras, sabedoras, sabedores, lideresas y líderes del
pacífico colombiano quienes se han visto obligadas a salir de sus territorios
por causa del conflicto armado y el olvido estatal repercutiendo en la fuga de conocimientos
ancestrales y tradicionales propios de los territorios. Sin embargo, el arraigo
cultural de estas comunidades se convierte en un mecanismo de resistencia, por
lo que hoy en la ciudad se encuentran diversos escenarios donde la comunidad
negra del pacífico converge para replicar sus saberes, de los cuales han
hecho un medio para denunciar y narrar las memorias del conflicto.
Fotografía: Néstor
Vidales, 2018 apertura ritual de sanación – saberes ancestrales. Veni, te cuento, cómo es que nos contamos las
memorias del conflicto con los saberes de mi pacífico colombiano
Esto
nos convoca a revisar la forma cómo se
ha venido narrando a las víctimas del conflicto, de ahora en adelante
sobrevivientes y los retos a los que se han enfrentado y la agencia a través de
las cuales han construido escenarios políticos.
El
buscar lugares de encuentros en Bogotá entre sabedores, sabedoras,
parteras, líderes y lideresas les obligó a comprender que las miradas y los
gestos son tan dicientes como las palabras, que hay una memoria colectiva que
fortalece las historias de vida y que el reto está en transformar la forma como
hemos venido escuchando y traduciendo al otro. Permitiendo en el camino que
fueran las mismas prácticas que en los territorios utilizan para sanar
enfermedades, para parir hijos e hijas, para liderar procesos comunitarios y
diseñar herramientas que les permita sanar sus cuerpos del dolor,
individual y colectivamente.
Fotografía: Néstor Vidales, 2018. Vení, te cuento, cómo es que nos contamos las
memorias del conflicto con los saberes de mi pacífico colombiano
Teniendo
en cuenta este horizonte la investigación que se propone tendrá un corte
cualitativo, el cual retomara los planteamientos propuestos por Karina Bidaseca
en su texto perturbando el texto colonial.
Los estudios (pos) coloniales en América Latina (2010) donde la autora
propone una metodología investigativa denomina “la teoría de las voces” organizada en tres ejes temáticos. El
primero, que implica una etnografía
dialógica pensada desde la interculturalidad, en este momento se mezclaran varias técnicas entre
ellas el diario de campo, la observación, cartografía y la escritura colectiva, lo que permitirá
llevar a cabo el dialogo igualitario para sepultar al autor
individual. El segundo eje examina el racismo contemporáneo, al
respecto la autora retoma la obra de Fanón y Quijano para indagar acerca del
discurso esencialista de la colonialidad del poder imbricada con la idea de
raza, aquí lo que se pretende es poner
en debate esos otros conocimientos que han sido invisibilizados y silenciados
para situar los alabos y la partería como herramientas de otros que producen
conocimiento.
Finalmente
el tercer eje que propone la autora será trasversal a los dos primeros
momentos, son las narrativas femeninas de la subalternización, donde la autora
plantea un debate sobre la imposibilidad del científico social de traducir al
otro y la necesidad de reflexionar nuestras prácticas como investigadores. Desde
esta perspectiva la etnografía dialógica se articulara con la etnografía feminista
para dar cuenta de una narrativa situada que permita realizar una crítica a la academia con relación a su
disciplinamiento y la forma como ha intervenido a las mujeres negras víctimas del conflicto y
como la colonialdiad del poder instaurada en la académica a potencializado el
desconocimiento de sus saberes.
Fotografía: Néstor Vidales, 2018. Vení, te cuento, cómo es que nos contamos las
memorias del conflicto con los saberes de mi pacífico colombiano
Etnografía:
Parafraseando
a Restrepo (2016) los estudios
etnográficos se refieren a descripciones
entre prácticas y significados para unas personas sobre ciertos asuntos de su
vida social, lo que implica que se den una especie de compresiones situadas, capaces de dar cuenta las formas de
habitar, e imaginar de las personas; formas
de habitar propias de sus experiencias. Ahora
bien, a que más se refiere el autor cuando nos habla de comprensiones situadas sino, a las prácticas en sí mismas y a sus
significados, formas, imaginarios, representaciones etc.
Etnografía dialógica:
Permite
un dialogo de voces las cuales la Karina Bidaseca (2007) ha decidido llamar
voces altas y bajas para diferenciar en este caso las voces de las sabedoras y
de la investigadora. Se propone discernir las voces de los actores, cuándo es
la suya propia, cuando es un discurso totalmente libreteado y no se sale de la
forma; cuándo dejan ver esa voz genuina‖; la
propia voz del autor Esta propuesta invierte los papeles y el etnógrafo que
esta acostumbrado a construir su textos deberá posibilitar el dialogo para que
sean las actoras quienes direccionen el hilo del texto.
Etnografia feminista:
Toma distancia del método de la etnografía clásica y cuenta narra las historias de las voces de mujeres, nombradas y situadas sin excluir las historias de varones. Es entonces, la interpretación de feministas comunes sobre relaciones de género en sociedades no occidentales que permiten comprensiones mas amplias sobre el contexto que habitan.
Breve acercamiento sus narrativas en clave metafórica
Los Alabaos y el aire – narrativas de Mercedes (partera y cantadora)
Toma distancia del método de la etnografía clásica y cuenta narra las historias de las voces de mujeres, nombradas y situadas sin excluir las historias de varones. Es entonces, la interpretación de feministas comunes sobre relaciones de género en sociedades no occidentales que permiten comprensiones mas amplias sobre el contexto que habitan.
Breve acercamiento sus narrativas en clave metafórica
Los Alabaos y el aire – narrativas de Mercedes (partera y cantadora)
Me
presento, estoy en todas partes, de mí se dicen muchas cosas, dicen que
soy vital para la vida, soy el vínculo entre los vivos y los muertos más allá
de la muerte, soy el soplo de energía que da vida y soy el último aliento
agonizante de tu cuerpo. Se me ha relacionado con las artes, la poesía, la
danza y la música, por eso estoy aquí, porque para cantar necesitan demasiado
de mí. No cualquiera puede ser cantadora o cantador, no cualquiera reza una
noche una oración que le permita a un difunto partir con devoción.
Recuerdo
los alabaos como himnos de alabanza en honor y memoria a los difuntos, como
cantos para recordar o despedir a las personas, para ayudar a sus almas a
partir con tranquilidad.
Hoy
veo con asombro como los alabaos ahora son cantos para denunciar el dolor que
el conflicto armado está generando en los territorios, para denunciar los
asesinatos de líderes y lideresas defensores de derechos humanos, para contar
masacres de comunidades enteras, para hacer memoria de historias dolorosas que
quisiera que no se repitieran, para cantarle a la vida, para cantarle a la paz. Soy vital, para que
perdure una tradición que resiste, que se renueva, que sobrevive.
Fotografía: Néstor Vidales, 2018. Vení, te cuento, cómo es que nos contamos las
memorias del conflicto con los saberes de mi pacífico colombiano
La partería y el agua –
narrativas de pilar (partera y cantadora)
Mis
conocimientos son milenarios, ancestrales, tradicionales he visto tantas cosas,
les pudiera narrar tantas historias, pero me han invitado para que les cuente
mi relación con la partería. Compartimos muchas tradiciones, resistimos juntas
porque somos solidarias entre mujeres, la sabiduría de las parteras se hace
conmigo en su riqueza cultural.
Hay
un equilibrio entre el cuerpo humano al nacer, entre el calor y el frío así soy
yo, puedes encontrar en mi las aguas más heladas y más calientes me adapto para
ustedes, para que sobrevivan. Sus cuerpos están llenos de mí, sus hijos se
desarrollan en mí, algunas personas aún prefieren ver nacer sus criaturas en
mis ríos, porque saben que soy vida, que doy vida, que estoy viva. Pero otras
me utilizan para desaparecer, para asesinar, para contaminar.
Las
parteras y yo sabemos traer vida, nacimos para ayudar a parir hijos de
otras madres, no tenemos otra formación que nuestro legado, pero la guerra nos
está despojando ya nadie quiere vivir tan cerca de mí y mis amigas parteras se
envejecen y las están olvidando, me da miedo quedarme sola con tantos secretos
y legados.
Fotografía: Néstor Vidales, 2018. Vení, te cuento, cómo es que nos contamos las
memorias del conflicto con los saberes de mi pacífico colombiano
Tierra
y las sabedoras ancestrales y tradicionales -
narrativas Ivet Olaya (lideresa y bailarina)
“Deje
de llorar por mí y empecé a llorar por los otros” los daños que me venían
ocasionando me entristecían pensé que no había un dolor más fuerte que el que
en esos momentos sentía, hasta que observe como ustedes al destruirme también
se destruyen.
Fui
territorio de paz y armonía, pero lo que poseo trajo disputas, y quienes
me cuidaban se están marchando, no los dejan vivir conmigo. Tantas mujeres y
hombres negros, indígenas, mestizos y campesinos han aprendido a curar con mis
yerbas medicinales, tantos yacen debajo de mí, tantos se han ido, tantos han
sido asesinados desaparecidos por defender mis territorios, por proteger los
saberes que han aprendido.
En
la ciudad se les dificulta sembrar yo los escucho desde la distancia sé que
añoran regresar y yo me voy muriendo de tristeza porque sé que muchos no podrán
retornar. Pero resisto desde la distancia, resisto, igual que lo hacen mis
hijos.
Fotografía: Néstor Vidales, 2018. Vení, te cuento, cómo es que nos contamos las
memorias del conflicto con los saberes de mi pacífico colombiano
Fuego luces y
espiritualidad – narrativas de Julissa (sabedora y cantadora)
Durante
siglos los negros y negras del pacífico colombiano han depositado su confianza
en mí, bien sea para sanar, para encontrar paz interior, rezar, orar o
para recordar a sus ancestros. Otros me han usado para realizar malas
prácticas, pero la mayoría busca en mí el equilibrio espiritual, para sanarse
de las diferentes formas de violencia que estas comunidades han
soportado.
Les
he escuchado decir que la luz es vida, por eso les voy hablar de la vida
en medio de la guerra, aquella que titila lentamente cuando la cera se está
acabando, y mientras se consume se ve como lucha por vivir. La luz en medio de
la guerra se vuelve vulnerable, pero mientras no se apague habrá vida y con
ella esperanza. Soy la luz de la resistencia de los territorios que se
niegan a apagarse, que resisten y que buscan en la espiritualidad su mejor
ritual para sanar.
Fotografía: Néstor Vidales, 2019. Vení, te cuento, cómo es que nos contamos las
memorias del conflicto con los saberes de mi pacífico colombiano
Referncias:
Bidaseca,
Karina (2007). Confundidos en una etnografía dialogica. Dispoible en: http://cdsa.aacademica.org/000-106/259.pdf
Bidaseca, Karina. 2010. Texto colonial.
Los estudios (pos) coloniales en América Latina. Buenos Aires: ISBN
9789871256709
Restrepo,
Eduardo (2016). Etnografía: alcances, técnicas y éticas. Capítulo 1.
Etnografías. Envión editores. ISBN:
978-958-99438-4-7











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