De los Estudios Culturales en tiempos de cuarentena
Por: Valeria Guerrero V.
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| Foto 1. Vista estación Transmilenio Calle 26. Grafitti ERRE "Hoy es el Futuro" |
El interés inicial en desarrollar la maestría de Estudios Culturales
estaba enfocado en la manera en la que es posible dotar de nuevos significados
espacios que se han edificado bajo un ideal construido históricamente, un ideal
hegemónico puesto en marcha desde las políticas y la institucionalidad. Así, desnaturalizar
la importancia de las bibliotecas públicas como las garantes del acceso a la
cultura, a la democracia y la participación, abría las puertas a descubrir no
solo cuáles han sido los discursos que en diferentes momentos se convirtieron
en el lente a través de los cuales se legitimaron estos espacios, sino para ver
cómo en la práctica estos discursos dialogan con las realidades locales y las
propuestas de uso y apropiación por parte de las comunidades.
Sin embargo, la realidad actual parece poner en suspenso la
manera en la que todos nos relacionamos con los espacios públicos. La
interacción humana está, sin duda alguna, condicionada a una serie de
precauciones y cuidados frente a una amenaza que implica el privilegio de la
vida privada e individual por sobre la colectiva. En dicha medida, la posible
respuesta o práctica cotidiana de significación difícilmente puede darse
ignorando las disciplinas que impone la situación. En otras palabras, la reciente
pandemia del Covid-19 implica generar nuevas miradas sobre los fenómenos
sociales en dialogo con aquellas normas que, desde un estado de emergencia, se
han implementado.
Por otro lado, pensando en términos metodológicos, la situación
pone en evidencia la fragilidad de muchos de los ideales de investigación; no
solo los fenómenos y los sujetos de estudio, sino el propio investigador se
encuentra circunscrito en una serie de escenarios que transforman su relación
con la investigación de manera radical. Por ejemplo, la dificultad de hacer un acercamiento
etnográfico en condiciones de aislamiento social. ¿Cuáles son las condiciones
sociohistóricas con las cuales nos enfrentamos al mundo? ¿Qué pasa con la
materialidad con la que confrontaremos nuestras percepciones, planteamientos,
teorías, especialmente cuando se confrontan con vivencias comunitarias o que
implican el contacto presencial?
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| Foto 2. Pizzeria- Contacto vedado |
El gran reto de los trabajos que desarrollamos actualmente está
en lograr adentrarnos en nuestros problemas con el velo de una realidad global
pero que afecta de manera diferencial y contextual. Una de las premisas
principales de los Estudios Culturales es precisamente tomar posición crítica
frente problemáticas que le interpelan, llegando a adquirir un rol político
activo. Como lo expresaría Lawrence
Grossberg, lograr entender las relaciones de poder para encontrar posibilidades
de lucha y supervivencia. En dicho sentido, no basta con evidenciar la relación
entre cultura y poder dentro de un problema, sino de establecer intervenciones
que puedan ayudar a la transformación.
Diversos intelectuales de las ciencias sociales han tomado la
vocería para hacer un análisis de la situación actual, estos van desde la
crisis de un modelo económico, de un sistema global de interrelación económica
claramente dependiente, frágil y jerarquizante, hasta el efecto biopolítico de
las medidas pandémicas. Todas muestran que el fenómeno difícilmente puede
reducirse al aspecto médico, para adentrarse en diferentes esferas de lo
social, que incluso este discurso siendo el de mayor autoridad actual, está
condicionado por una serie de intereses, dinámicas y factores que le pueden ir
moldeando. A la larga, la actual situación se impone como una reconfiguración, pero,
sobre todo, evidencia problemáticas estructurales que terminan por acentuarse.
El retorno a la normalidad, en esta medida, solo implicará regresar a una
fuerte crisis económica y social, con las acentuaciones que la pandemia podría
dejar.
¿Cuáles
serán los direccionamientos que la presente crisis tendrá en los diferentes
contextos? Considero es una de las más importantes incertidumbres frente al
futuro, pues si bien las ficciones cinematográficas y las utopías imprimieron
ciertas ideas de lo que pasaría frente a un evento de escala global, nunca vislumbraron
la manera en la que la multiplicidad de contextos se adaptaría a dicho
panorama. Lo que a la larga demuestra la imposibilidad de pensar en la
totalidad de dicho futuro. En este sentido, la acción política implica
relacionarnos no con la totalidad, sino con la fragmentación y multiplicidad de
las prácticas.
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| Foto 3. Mujer con mercado afuera Colsubsido calle 26 |
Es
imposible no concentrarnos en las dinámicas de control que dirigen nuestras
actuales formas de relacionarnos con el mundo. Lejos de establecer una falsa
idea de la vieja libertad, la coyuntura ha dado paso a un control de nuestra
cotidianidad con menos porosidades. Este es el punto sobre el que me atrevo a
reflexionar, puesta en una serie de imágenes fotográficas tomadas en el
tránsito de mi casa al supermercado. Hay circunstancias que son diferentes, a
otras simplemente se le agrega un tapabocas. Las aristas políticas con las que se puede
abordar el tema son múltiples y no pretendo decir que señalo las más
importantes, simplemente aquellas que rondan mis propias relaciones con lo cotidiano.
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| Foto 4. Pico y Género- Día de las mujeres |
Uno de los sueños políticos
resaltados por Michel Foucault en su célebre obra Vigilar y Castigar
cuando habla de la peste en la ciudad, está precisamente en lograr que la
normativa pueda infiltrarse en lo más profundo, en las practicas más orgánicas,
que clasifican y jerarquizan la sociedad, evitando la trasgresión y la
subversión. Pensemos en esta fuerte idea de que han sido las sociedades
autoritarias y mejor organizadas las que logran retener el contagio del virus,
frente a aquellas que en la indisciplina de sus prácticas ha ocasionado el
ritmo acelerado de la propagación de la enfermedad. En otras palabras, la cuarentena
y el aislamiento han sido escenarios privilegiados para la imposición de nuevos
y viejos dispositivos disciplinarios. Aislamiento, restricción de movilidad,
división por géneros, números de cédula y días de la semana; control de síntomas
a través de aplicaciones, multas, controles; cuidado de nosotros y de los
demás.
A pocas horas de darle
inicio a la cuarentena obligatoria el presidente Duque, desde su cuenta de twitter,
les decía a los colombianos: “Demostremos, en estos días, nuestra actitud
solidaria y disciplina. Quedémonos en casa, evitemos que el virus se propague,
salvemos vidas”. Además de una generalización de las condiciones de posibilidad
de cumplimiento de este mandato, quedaba esta sensación de temor frente al
compromiso de ser responsables por la muerte de otros, especialmente de
aquellos más cercanos. En el transcurso de este tiempo, hemos visto como la
militarización fronteriza y la vigilancia del espacio público están acompañados
de una serie de elementos no coercitivos que logran el mismo ejercicio a través
de sentires poco a poco instalados en nuestro día a día. El miedo es un
elemento clave en la dinámica actual para el mantenimiento del orden. Como lo
señala Sara Ahmed (2004), la manera en la que se entienden los afectos y cómo
son usados, juegan un rol crucial en diferentes fenómenos sociales, no como
elementos que se localizan en un individuo, sino como elementos que circulan y
logran imprimirse, naturalizarse pareciendo residir en objetos, situaciones,
llegando a construir sujetos, formas de ser y de actuar. Cada vez que vemos la
mancha del virus creciendo en los mapas que circulan en nuestras redes
sociales, esa sensación de inseguridad y temor se sigue calando en la forma en
la que nos relacionamos con lo externo, allá donde creímos que ocurría la mayor
parte de la vida.
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| Foto 4. Domicilios del barrio |
Al lado del miedo, y no en
contraposición, aparece la empatía como otro de los sentires más atravesados
por los discursos que circulan en los noticieros, en las redes sociales,
haciéndonos sentir que estamos en un proyecto común. Una empatía que logra ser
diferencial, condicionada, selectiva y coyuntural. La muerte se impone como una
amenaza novedosa y se desliga de sus otras circunstancias, aquellas que están
inmersas en contextos de carencias y violencia. No es una novedad referenciar
que la vida es uno de los elementos centrales de la política, de la democracia
moderna. El poder soberano, así como tiene la potestad para administrar la vida
y la muerte, impone la sacralidad de la vida bajo ciertos condicionamientos. Si
bien parecería lógico que todas las muertes y las vidas valgan lo mismo, hoy se
nos muestran como prioritarias las muertes de una circunstancia emergente: las
del contagio en la pandemia. El gran temor de una nueva era de totalitarismos
está ligado, nuevamente, a esta relación entre la política y la vida. Sobre la
administración y la protección de la vida se sustentan cambios importantes. No
es una sorpresa que en el contexto colombiano se proponga cambiar estructuras
de gobierno, redireccionar financiamientos y privilegiar a ciertos sectores
económicos.
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| Foto 5. Reciclador anónimo |
¿Cuáles serán las
reconfiguraciones de poder? ¿cuál es el papel de lo cultural en la manera en
que se harán legítimos? ¿cuáles serán nuestras estrategias para reflexionar,
pero sobre todo para lograr hacer un aporte en la transformación de esas
estructuras que parecen insertarse de manera “natural” en nuestras prácticas
cotidianas?
Podemos decir que las
grandes responsabilidades de la investigación social, particularmente en este
contexto, retoman sus fundamentos básicos. En primera medida en el reto de
encontrar maneras de continuar investigando desde las circunstancias que se
imponen, estableciendo nuevas herramientas metodológicas que permitan abordar
los fenómenos que nos interesan, realizando una reflexión permanente de sus
alcances y reconociendo sus limitaciones. En muchas ocasiones, sabiendo
aprovecharlas. Qué es la idea de estar sin garantías y en la incertidumbre,
sino el motor para no dar ninguna verdad por sentada al constantemente repensar
el mundo y repensarnos.
Bibliografía
Ahmed, Sara. “Introducción:
Sentir el propio camino” y “La política afectiva del miedo”,
La política cultural de las
emociones. México DF, UNAM, 2014
Foucault, Michel, (1976) El
panoptismo. En Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisión, Mexico, siglo
XXI Pp. 199-230
Grossberg, L. (2009). El
corazón de los estudios culturales: Contextualidad,
construccionismo y
complejidad. Tabula Rasa (10), 13-48.
Semana
Nación. (24 de marzo 2020 10:36:00 PM )“Los mensajes de Duque para darle inicio
de la cuarentena obligatoria en el país” En Revista Semana . Recuperado
de https://www.semana.com/nacion/articulo/coronavirus-los-mensajes-de-duque-para-darle-inicio-de-la-cuarentena-en-el-pais/658926








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